Albert Schwaitzer. Breve resumen de su aportación a la Ética

Albert Schweitzer. Breve resumen de su aportación a la Ética

Albert Schweitzer estudió y analizó la evolución del pensamiento filosófico de Occidente y el pensamiento filosófico y religioso de Oriente, en relación al progreso de ambos pensamientos en cuanto a su aportación al pensamiento ético. Albert Schweitzer quería encontrar en ambas filosofías los argumentos que realizaron para fundamentar el pensamiento ético activo. Desde su punto de vista, la filosofía occidental fracasó en su esfuerzo para fundamentar una ética activa. Nunca logró una base sólida para ello. Consideró que la filosofía del siglo XVIII se acerco más que en ninguna otra época al logro de una ética activa. Pero al no fundamentarlo, en lo que Albert Schweitzer llamó un “Principio Básico de la Moral», fue perdiendo fuerzas al final de dicho siglo, produciendo un decaimiento de la Civilización que aumentó progresivamente hasta nuestra época. Se planteó si la filosofía occidental y oriental fueron capaces de fundamentar el adoptar una actitud de decirle «sí» a la vida y el mundo, o bien, decirle «no» a la vida y el mundo. Recuerdo que cuando yo era un niño y un adolescente, sentía que era natural pensar que tendríamos hijos, nietos, tataranietos, etc., es decir, la prolongación de la vida se daba por hecho. Actualmente no damos por hecho que la vida continuará en un futuro a medio y largo plazo. En mi infancia se entendía que Dios existe y también la vida eterna, y que en el mundo, la religión, la naturaleza y el universo había una intención ética, una intencionalidad solo constructiva. Esto es lo que ocurrió en el siglo XVIII, que se apoyó en estos supuestos, apoyándose inocentemente en dicha intencionalidad de la vida y el mundo. Cuando, en mi opinión, la ciencia hizo tambalear estos presupuestos, la ética activa y el desarrollo de la civilización se hundieron. Este hundimiento tuvo que ver con no poder seguir sosteniendo que la naturaleza, el mundo y el universo tenían intención solamente constructiva. Tuvieron que reconocer que en la naturaleza, la vida y el mundo hay tanto hechos constructivos como destructivo, con lo cual ya no pudieron seguir sosteniendo que en el mundo y el universo existiese una intencionalidad solo constructiva, o sea, tuvieron que admitir que ni en la naturaleza, el mundo y el universo existiese intencionalidad alguna y, de esta manera, el ser humano se quedo solo y desvalido. El ser humano solo se puede apoyar en la voluntad de vivir que sentía en su interior, sin ningún apoyo exterior. Albert Schweitzer expreso que cualquier información del exterior al espíritu humano, solo cabía esperar un pensamiento pesimista y que disminuiría nuestro deseo de vivir y nuestro sentido de la vida. Por todo esto Albert Schweitzer pensó que el ser humano debía aceptar la realidad y no pretender, autoengañándonos, no ver también el lado destructivo de la naturaleza, el mundo y el universo.

Al estudiar el pensamiento de la India, captó el “no” que allí se decía a la vida, el mundo, la naturaleza y el universo. Pero desde el pensamiento frío, si se le dice que “no” a todo, la actitud coherente es el suicidio, sin embargo en Oriente no se producen suicidios en masa. Por lo tanto, de una u otra forma, en Oriente, la persona se contradice a sí misma, ya que al permanecer en la vida, intrínsecamente, se está contradiciendo. Por lo tanto, el “no” siempre se contradice, porque siempre cede mayor o menor área al “si” a la vida, cualquiera que fuese o es la calidad de dicha vida. Según Albert Schweitzer, la única forma de no contradecirse, es diciendo “si” a la vida, a la naturaleza, al mundo y al universo. Por lo tanto, el poder dar sentido a nuestras vidas, depende solamente del individuo y es este el único que ha de cuidar de que, dentro de él, aumente su deseo de vivir irracional, su voluntad de vivir irracional y no pretender obtener esto de las noticias que nos llegan del mundo exterior, que siempre tendrán una parte destructiva y por lo tanto pesimista, y debilitadora de la voluntad de vivir.

Para Albert Schweitzer, el Principio Básico de la Moral es algo sencillo y evidente, para cualquier persona ya sea analfabeta o culta, y dicho Principio es “Soy vida que quiere vivir rodeado de vida que quiere vivir”. Y este Principio Básico de lo Moral es lo que puede ser el fuerte cimiento con el que seguir desarrollando el pensamiento ético. De este Principio deriva el fortalecimiento de la voluntad de vivir y de proteger toda clase de vida, en el entendido de que los seres humanos no tenemos derecho a valorar cuánto vale la vida de otro ser humano, o de cualquier otro tipo de vida. Aplicar la ética activa está fundamentada en dicho Principio Básico de lo Moral, y este Principio se ha de aplicar a todo, desde una célula al pensamiento jurídico y a los complejos sistemas de administración. A todo.

Por lo tanto, el individuo es quien ha de hacer lo posible por aumentar su deseo de vivir junto con aumentar su dedicación a la ayuda de cualquier otro ser humano o ser vivo, para que, en último análisis, en los demás seres humanos y animales y en cualquier forma de vida, aumente su deseo de vivir y su voluntad de vivir.

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