Enseñanza

Nunca entendí por qué se enseña en las Universidades tal como se hace: Pasando fundamentalmente por la “Clase Magistral”, en la cual, un profesor, frecuentemente empapado en su prisa, verbaliza el contenido que se ha de aprender. Este método carece de toda creatividad, no es estimulante para los alumnos, fomenta en éstos, frecuentemente, la memorización estéril, es decir, que, paradógicamente, todo aquello que una vez memorizado logra el aprobado en un examen, ya se puede olvidar (esto coincide con el concepto crítico de “La orientación bancaria de la educación” de Paulo Freire, del que aconsejo toda su bibliografía), etc., etc.  Una de las cosas que me llaman más la atención es que con la tecnología que hoy en día existe, la informática y todas sus múltiples ramas y aplicaciones, se podría evitar sin ningún problema la “Clase Magistral”, y dedicar el tiempo de dichas clases para estimular la curiosidad, creatividad, espontaneidad, etc., de los alumnos. Dar pie al Brainstorning y otros métodos para desarrollar la creatividad del alumnado. Hacer hincapié en la importancia de los métodos de investigación científica y dedicarle a este tema crucial tanto tiempo como deseen los alumnos y profesores, pero no como se hace actualmente, es decir, de nuevo, como “Clase Magistral”, que, muchas veces, es tan inútil para comprender realmente los conceptos; conceptos que, por cierto, no son nada fáciles de entender en profundidad, es decir, de tal forma que el alumno, que posteriormente será un profesional, pueda manejarlos con soltura y sepa hacer uso de ellos en función de las necesidades del tema a investigar. Mi hija menor, estudiante de Medicina, me pide ayuda para entender lo que se ha dicho en clase de estadística por parte del profesor. Pero, lo que a mi entender es gravísimo, es que las clases sean dadas  –yo diría “semimostradas”- por varios profesores a la vez, un día uno y otro día otro y así sucesivamente; algo así como un “trabajo pedagógico en equipo”, donde el interés genuino y profundo por el alumno queda disuelto, lo quiera un profesor concreto o no, en el “equipo de profesores”. Tiene el serio riesgo de que se produzca en el profesorado un desinterés real hacia el alumno, despreocupación irresponsable hacia éste, cuando no indiferencia absoluta hacia el alumnado. Por ejemplo, un profesor proyecta una serie de diapositivas, en la asignatura de estadística, resumidas hasta más no poder, que el profesor “explica rápidamente” o, mejor decir, en honor a la verdad, que casi solo las “lee con rapidez”. ¡Y se trata nada menos que de estadística, que es una de las ramas más difíciles de la matemática! Eso sí, el profesor de turno reparte unos cuantos folios donde figura las imágenes del contenido de las diapositivas expuestas. Imágenes que, como digo, he tenido la suerte o la desgracia de poder ver en detalle. Al “tropezar” con dichas diapositivas fotografiadas en los folios repartidos he podido observar que no podían estar más resumidos sus contenidos. Debido a este lamentable asunto, me viene a la memoria, que el citado profesor de la signatura de Física y Química del Bachillerato de nuestra época, el Dr. Dº. Ramón Martín Blesa, quien fue miembro del Consejo de Energía Nuclear Español en aquella época, nos decía y repetía  que huyésemos de los libros de ciencia que están resumidos, por ejemplo, los libros de ciencia, física. química, matemáticas, etc., etc., porque lisa y llanamente no se pueden entender por los principiantes. Por ejemplo, decía que no nos compráramos libros de matemática que al explicar, por ejemplo, un Teorema, se saltaban ecuaciones matemáticas entre ecuación y ecuación, porque así era imposible aprender. A la vista está que, al menos en España, el paso del tiempo parece no servir para la mejora de la calidad de la enseñanza, ni Universitaria ni de los niveles inferiores; ¡basta leer los últimos Informes Pisa, donde todos sabemos que la enseñanza en España queda en niveles de calidad vergonzosos! Me pregunto a menudo por qué se mantiene la “Clase Magistral”. Cuando estudiaba la carrera de Medicina, un día, en la hora de la clase habitual de psiquiatría, vino el Catedrático de la asignatura. No venía a impartir la clase habitual (dichas clases nunca las dictaba él), sino a “hablar” con nosotros. Entre las pocas cosas que dijo, dijo una especialmente preocupante. Verbalizó que ya se daba cuenta él de que, habiendo el libro de texto, no era necesario impartir las clases de la asignatura tal como se hacía. A este comentario no le dedicó más palabras, y siguió con otro tema (¡!). También, en aquellos tiempos algo positivamente turbulentos, un día, un profesor de medicina, en el Paraninfo de la Facultad, dijo con toda claridad que era absurdo que los profesores dedicaran la clase a decir únicamente lo mismo que ya figura en los libros de texto recomendados por el propio profesorado. A pesar de que uno mismo no lo desee, a veces, ante la imposibilidad de comprender este problema, se llega a pensar si es que existen razones extracurriculares que expliquen esta manera de proceder.

El alumnado Universitario es el capital más importante de un país y, en nuestro caso, ese país es el nuestro.

Es natural que, al aparecer un nuevo plan de estudios a nivel europeo, estemos todos inquietos e ilusionados en que realmente sea un gran paso y un reto para, por fin, renovar la Universidad. Ya veremos si el Plan Bolonia mejora las cosas. Me pregunto si con dicho Plan Bolonia solo podrán estudiar carreras Universitarias los alumnos que no tengan que trabajar a la vez que realizan sus estudios.

Por otra parte, también me pregunto si dicho enfoque exige disponer de unas capacidades de relación social y espontaneidad en las interacciones con los demás que no son necesarias para determinadas carreras en el ejercicio de la profesión. Naturalmente, para ejercer una profesión u oficio es necesario una mayor o menor capacidad de relación social; pero no para todas se necesita la misma capacidad. Me pregunto si el Plan Bolonia diferenciará, en este sentido, una carrera de otra. Me preocupan los alumnos universitarios superdotados o de altas capacidades, pues, como se sabe, una parte de estos alumnos tienen dificultades para la relación interpersonal, ya que tienen una sensibilidad para lo interpersonal que, a veces, es muy alta, y pueden quedar bloqueados emocionalmente al verse forzados a dichas interacciones sociales y, sería lamentable que, por este motivo, abandonasen los estudios hacia los que sintieran una gran vocación. Ningún país se puede permitir el lujo de perder a esos futuros profesionales.

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