HOLOCAUSTO Y OTRO HOLOCAUSTOS

Según el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española en su vigésima segunda edición de 2001 (Espasa Calpe. Madrid, 2001), el vocablo “Holocausto” viene definido como “Gran matanza de seres humanos”. Esta definición nos permite expresar que en la Historia de la Humanidad no ha habido solo un holocausto (es decir el que fue fruto del nazismo), sino muchos, y muchos después de la Segunda Guerra Mundial. El último holocausto ha sido y ya veremos si sigue siendo o no, el de Siria, con más de 60.000 muertos en 2016, entre ellos 13.617 civiles, siendo el Observatorio Sirio de Derechos Humanos quien condena “el silencio de la comunidad internacional”. La ONG informante advierte de que no ha incluido a las decenas de miles de personas desaparecidas en los centros de detención del régimen sirio o durante la irrupción de las fuerzas leales al presidente Bashar al Asad en zonas controladas por los rebeldes (http://www.diariodenavarra.es/noticias/actualidad/internacional/2017/01/01/la_guerra… 01/01/2017. En <<”Estados canallas” El imperio de la fuerza en los asuntos mundiales>>, de Noam Chomsky (Paidós Estado y Sociedad 93. Barcelona, 2002), en pág. 12, dice asi: “Los asesinatos en masa de 1965, que en su mayor parte tuvieron como víctimas a campesinos sin tierra, eliminaron la posibilidad de que Indonesia pudiera convertirse en una amenaza de la variedad cubana, una <<infección>> que <<se expandería hacia el oeste a través de Asia Oriental,…>> {Véase lo escrito a pie de dicha pág. 12: <<Véase el cap. 4 de esta obra y las versiones ampliadas: <<”Green Light” for War Crimes>>, en R. Tanter, M. Selden y S. Shalom (comps.), East Timor, Indonesia, and the World Community, Rowman & Littlefield, 2000, y mi A New Generation Draws Line: Kosovo, East Timor and the Standards of the West, Nueva York, Verso, 2000>> En “10 CUESTIONES PARA COMPRENDER EL CONFLICTO ENTRE ISRAEL Y PALESTINA”, de Aritz Recalde, abril de 2009 (Sociólogo. Editor de http://sociología-tercermundo.blogspot.com), en pág. 19 dice así: “Por otro lado, el mecanismo de persuasión está centrado en la implementación de grandes acciones militares que siembran el terror (74) entre los habitantes del estilo de la masacre de una aldea denominada Deir Yassin el 9 de abril del año 1948. En la acción militar participaron 200 miembros del Irgun y de la Banda Stern y dejó como saldo el asesinato de 254 civiles y la destrucción total de la aldea. [(74) (…) “Se lanzó la Operación Dalet para conquistar el área entre Tel Aviv y Jerusalén, y se inició formalmente tras la masacre de Deir Yassin, el 9 de abril de 1948. A eso siguieron otras masacres que aterrorizaron a los palestinos para que se marcharan. En total, hubo 33 masacres en 1948 (…) Esos no fueron actos de horror que ocurrieron en combate (y fueron muchos), sino un plan premeditado de limpiar y aterrorizar a la población palestina indígena”. Mazin B. Qumsiyeh (2007). P. 59.] En “Crímenes de guerra en Vietnam”, de Bertran Russell (Aguilar. Madrid, 1968), en pág. 57, dice: “La mayor parte de los campesinos apoyan a las guerrillas. Se calcula que se ha matado a 160.000 y mutilado a 700.000. Para impedir la ayuda a la población, Diem y los americanos idearon las llamadas <<aldeas estratégicas>>, a las que, casi sin preaviso, se trasladaba, en condiciones crueles, a los habitantes de las zonas rurales y de los pueblos y aldeas. De hecho, las <<aldeas estratégicas>> eran prisiones. Quien entraba por la fuerza no volvía a salir. Esas <<aldeas>> están rodeadas de cuchillas, fosos y alambán rodeadas de cuchillas, fosos y alambradas de espino, y vigiladas por centinelas con perros. Tienen todas las características de los campos de concentración…” Otro holocausto digamos, por omisión, es la muerte de tantos miles de emigrantes a Europa en el Mar Mediterráneo. Han sido y seguirán siendo muertes por indiferencia humana, muertes provocadas por la inhumanidad que inunda tanto a Europa como al resto del Mundo. Los ejércitos europeos u otras formas de traslados podrían haber evitado todas esas muertes. El tema es tan claro que, desgraciadamente, no necesita más comentarios (ver: http://www.20minutos.es/noticia/2377593/0/inmigrantes/naufragio/europa/  01/01/2017;  http://www.iom.int/es/news/la-oim-contabiliza-3771-muertes-de-migrantes-en-el-me…   01/01/2017. ¿Cómo se podría denominar a las prácticas extendidas en EE.UU. en relación al estrato más pobre de la población, sin derechos a ningún tipo de derecho fijo establecido por Ley, padeciendo una inseguridad absoluta en todos los ámbitos básicos de la vida: educación, sanidad, derechos legales, vivienda digna, y donde los servicios sociales están tan entretejidos con la hipertrofia del sistema legal aplicada a los más pobres y sobre todo de raza negra, que forman parte de un único sistema cíclico del que es imposible salir. ¿El trato a estos miles y miles de pobres no puede ser denominado ya “holocausto” o se convertirá más pronto que tarde en un holocausto?: La criminalización de la pobreza; la reforma asistencial; el gran Gobierno carcelario; etc. (Ver: <<“Castigar a los pobres”. El gobierno neoliberal de la inseguridad social>>. Loïc Wacquant. Gedisa. Barcelona, 2012). Por todas partes vemos manifestaciones de indiferencia humana hacia los seres humanos, cuando no de sadismo. Según el Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española, en su vigésima segunda edición de 2001 (Espasa Calpe. Madrid, 2001), el vocablo “necrofilia” viene definido así: “Atracción por la muerte o por alguno de sus aspectos”. Sorprendentemente, al menos en la edición citada, no figura el término “biofilia”, algo digno de ser sometido a estudio psicoanalítico. Biofilia es la atracción por la vida o por alguno de sus aspectos. Estamos viviendo unos tiempos donde la voluntad de ayudar es abundante y evidente en todos los rincones del Mundo y, a menudo, arriesgando la vida e incluso perdiéndola, como ha pasado por ejemplo en Siria con organizaciones humanitarias. Por otra parte estoy convencido de que por debajo de la superficie existe en muchísimas personas el deseo y la necesidad de ayudar al prójimo. Pero por razones de distinta índole esos deseos y necesidades no salen a la superficie. Sin embargo, a pesar de la existencia de dicha voluntad de bien, la mayoría de la población, o casi toda, no lleva dentro de sí una voluntad ética ni ideas claras respecto a la ética, así como tampoco lleva dentro de sí el estado de cariño y amor por el otro que corresponde al ser humano verdaderamente ético: alegría, claridad de concepto, gratitud, prontitud para los actos de misericordia, etc. Nuestro tiempo se caracteriza por un progreso inimaginable en ciencia y tecnología, y un empobrecimiento, que raya el cero absoluto, en ética y espiritualidad. Los lazos solidarios están desapareciendo más a prisa que el calentamiento global (Ver la obra de Zygmunt Bauman). Ni la Filosofía, ni la Religión, ni ninguna otra Institución ha logrado que en el corazón de toda la población lata el espíritu ético. La Civilización consiste en el esfuerzo de todos los individuos e instituciones por alcanzar el mayor y mejor desarrollo material, espiritual y ético de toda la Humanidad. Pero los tiempos son tan graves que hay incluso quien pretende desligar definitivamente la ética del derecho (algunas corrientes del neoliberalismo actual) Nos urge alcanzar un sentimiento ético en todos los individuos para comenzar a corregir la dirección que la Civilización ha elegido: el poder económico, el poder sobre el otro, el poder militar, la desvalorización absoluta de la vida de los individuos y colectividades, la desconfianza entre individuos y países, la paranoia entre individuos, colectividades y países, la exclusión social de la mayoría de la población, el desprecio hacia la vida, la temeridad en la manipulación genética, etc. Albert Schweitzer encontró el Principio Básico de lo Moral: “Soy vida que quiere vivir en medio de vida que quiere vivir” (<<“Civilización y Etica”. Filosofía de la Civilización. II>>. Editorial Sur. Buenos Aires, 1962). De esta forma se llega a una reverencia por toda vida existente, no solamente la vida humana sino la vida de todo ser vivo: los animales y las plantas. A partir de éste Principio Básico de lo Moral, Albert Schweitzer llega a la Reverencia por la Vida y deduce que bueno es todo aquello que favorece la vida y la lleva a su más alto valor, y malo es todo aquello que restringe o daña la vida o acaba con ella. Con claridad afirma que la Voluntad de Vivir que reside dentro de cada ser humano se ha de valer por sí misma, sin caer en hacerla depender de ninguna interpretación de la naturaleza y del Mundo, ya que el significado del Cosmos, la Tierra y la Naturaleza nunca ayudará a poner en vías firmes a la Voluntad de Vivir, ya que la Filosofía de la Naturaleza nos dice y siempre nos dirá lo mismo: que es voluntad constructiva y a la vez voluntad destructiva. Nuestra Voluntad de Vivir es algo que crece en nuestro interior y se une a las demás voluntades de vivir que encuentra en el mundo, acabando así con la tragedia de la voluntad de vivir dividida contra sí misma, en pugna con las otras voluntades de vivir, (Op. cit. Alberte Schweitzer) es imprescindible que todos los individuos que pueblan la tierra recuperen un sentido etico de la vida, se desarrolle  en ellos el deseo  de vivir y de ayudar y reverenciar a todo modo de vida ajeno, humano, animal y vegetal. El problema que se plantea es como  conseguir ese objetivo, a saber, que todos los individuos que pueblan la tierra se llenen de voluntad de vivir,de reverencia a toda la vida que le rodee, ya sean seres humanos, animales o plantas. este es el verdadero problema: como conseguirlo.¿dando conferencias? ¿escribiendo libros? ¿dando ejemplo? ¿utilizando  los medios de comunicación en masa, como  la tv? ¿a traves de las herramientas  informaticas?  se necesita  lograr  este objetivo con rapidez. ¿a traves de las homilias  de los sacerdotes catolicos, protestantes, cristianos, ortodoxos griegos, Testigos de Geova? Otro problema es  que estamos equivocando  el camino si esperamos que el sentimiento ético nos venga del Estado o de la Iglesia o de cualquier Religión. Lo correcto es el camino inverso: que el individuo  sea quien nutra eticamente al Estado y a la Religion. El psicoanalista y sociólogo Erich Fromm, a partir del planteamiento filosófico, como necesidad del pensamiento según Albert Schweitzer, propone una investigación científica para determinar todo aquello que favorece que una persona desarrolle su propia Voluntad de Vivir dentro de sí mismo e independiente del significado del Cosmos. (“El Corazón del Hombre”. Erich Fromm. Fondo de Cultura Económica. México, 1966). Pero creo que esto está lleno de dificultades, no en la averiguación de las condiciones necesarias para favorecer la Voluntad de Vivir, sino proporcionar dichas condiciones. Nunca he creído en el diálogo interreligioso, pero ahora sí, pero en un solo sentido. Creo que todas las Religiones del Mundo, tanto las grandes religiones como aquellas de las que no tenemos ni siquiera noticias, estarían de acuerdo con el Principio Básico de lo Moral de Albert Schweitzer; “Soy vida que quiere vivir en medio de vida que quiere vivir”. Y a partir de ahí, creo que todas las Religiones del Mundo aceptaran la “Reverencia por la Vida” de Albert Schweitzer (op. cit.) y defenderán que la Vida es el Valor Primero, y que atentar contra la Vida nunca tiene justificación alguna. Y extenderán este mensaje ético a través del Apostolado realizado por cada religión. Por otra parte, si La grandes Religiones del Mundo coincidieran con el Principio Básico de lo Moral y su desarrollo, podrían unirse a lo largo y ancho del Mundo cada vez que la loca comunidad internacional o una nación estuviera dispuesta a iniciar una guerra que siempre son devastadoras y destruyen la creencia del ser humano en sí mismo como individuo y, sobre todo como especie. Otra función fundamental de todas las religiones que coincidan con el Principio Básico de lo Moral, es realizar una labor activa en todos los países para que se lleve a cabo un desarme total de todas las armas nucleares. Todas las grandes Religiones del Mundo deberían luchar y esforzarse por insistir y presionar a los países para ser mediadores ante los conflictos nacionales e internacionales que amenacen terminar en guerra.

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