tipos básicos de estructura de pareja

tipos básicos de estructura de pareja
tipos básicos de estructura de pareja

Explicación del dibujo arriba expuesto: Se trata de comprender el funcionamiento de las parejas en función del tipo de estructura que tengan ambos miembros de la pareja. Lógicamente, la pareja que teóricamente funcionaría mejor es la compuesta por dos personas que tienen ambas la Estructura A antes mencionada.

La pareja que está compuesta por uno de ellos con la Estructura B y el otro también con la Estructura B, se llevan bien. Esto es debido a que ambos son de predominio materno (PM) y, por lo tanto, con una alta probabilidad tienen la misma forma de concebir las cosas. Coinciden en el estilo de sexualidad; en el tipo de educación que desean dar a sus hijos; en los puntos de vista sobre política; en la forma de concebir la religiosidad; en cómo utilizar el tiempo libre; etc. Si ninguno de ellos dos tienen el eje verde del PM tan y tan alto que ya la persona no es viable para la vida, éstas parejas suelen ser felices. Ante todo, el PM y el PP son dos formas de entender la vida, tal como se ha puesto de manifiesto más arriba. Es significativo que éste tipo de pareja viene muy pocas veces a vernos y, esto es debido a que no suele haber conflictos importantes entre ambos miembros de la pareja. Sin embargo, en el caso de que uno de los dos o ambos, tengan el PP poco desarrollado, en el caso de que tengan un hijo comenzará a haber problemas. Los PM y PP tienen una parte genéticamente condicionada y otra parte que se recibe a través de la forma en que sea educado el hijo. Si el hijo viene dotado genéticamente para desarrollar predominantemente el PM (en mi opinión, nadie puede vivir si uno de los dos Principios no existiera) recibirá el PM de su padre y el PM de su madre (o bien, en el caso de parejas homosexuales o lesbianas recibirán los PM de cada uno de ambos, siendo el mecanismo exactamente igual que en las parejas heterosexuales). Ahora bien, si uno de los dos miembros de la pareja tiene poco desarrollado el PP no habrá ningún problema en que el hijo reciba también, aunque menos desarrollado que el PM, el PP suficiente si empre que la relación entre el hijo o la hija (el problema es el mismo tanto si se trata de un hijo como de una hija) con el progenitor que tenga bien desarrollado el PP exista una buena comunicación, en sentido amplio. Sin embargo, en el caso de que ambos progenitores (cualquiera que sea la composición de género de la pareja) tengan una deficiencia del desarrollo del PP, el hijo/a recibirá poco aprendizaje respecto al PP, lo cual irá en detrimento durante toda su vida, salvo que en algún momento de su vida lo reciba por medio de otras personas. Es curioso observar que cuando un hijo viene con un predominio genético del PP y no lo recibe adecuadamente de sus progenitores, lo busca, durante su vida, incluso ya desde niño y adolescente o adulto joven, en otras personas y, a veces logra desarrollarlo bastante acabadamente. Pero en principio el hijo/a construiría su personalidad con una deficiencia del PP, lo cual mermará su capacidad de lucha en la vida. Respecto al PM de un hijo cuyos progenitores sean de predominio materno, el PM puede desarrollarse en aquel excesivamente, lo cual será una deficiencia caracterológica que, en el caso de que su PM fuese desmesurado puede conducirle a no ser viable para la vida. Cuando digo “no ser viable para la vida” quiero expresar que la persona no será capaz de funcionar y estar a la altura de las exigencias de la vida y o bien muere debido a su conducta o bien desarrollará su vida en un psiquiátrico, en prisión, se volverá probablemente toxicómano, o será mendigo (esto no quiere decir que todos los mendigos tengan éste origen, ni tan siquiera deseo decir que tengan un origen caracterológico). Por los tanto, en el caso de las pareja heterosexuales o no, en las que ambos son de predominio materno, sus problemas comenzarán cuando tengan un hijo/a y, sobre todo, cuando éste/a llegue a la adolescencia. Pero no acaban ahí necesariamente los riesgos de una pareja en la que ambos tienen un predominio del PM. Ocurre que cuando Exista una deficiencia notable del PP de ambos miembros, es decir, cuando la suma del PP de uno de los cónyuges más el PP del otro cónyuge, no llega a ser el necesario para afrontar la vida, puede ocurrir –de hecho vienen parejas a asesorarse con la problemática que se va a describir aquí- que una persona que llega a hacerse “amiga” de la pareja, colonice a ésta y comience, de una forma u otra, a dominar las vida de ambos cónyuges, tanto si tienen hijos como si no. En dicho supuesto el grupo familiar queda distorsionado en todo su funcionamiento. Por otra parte, si la hija/o viene al mundo con un predominio genético del PP y la suma de los PP de ambos cónyuges no sea suficiente, aquel, por un lado, crecerá sin suficiente PP, lo cual será mal vivido por los hijos y, por otro lado, no se sentirá entendido por sus padres, ya que éstos tienen una visión de la vida drásticamente diferente a la de los hijos. En estos casos algún autor recomienda que el hijo/a sea adoptado por una familia más afín caracterológicamente a ella/él para evitar un trastorno importante de personalidad en la descendencia. Sencillamente un hijo así y sus progenitores no se comprenderán en casi nada y, a efectos prácticos, en nada.

Otro tipo de pareja es la que está formada por cónyuges que tienen ambos un predomino del PP. Cabe hacer aquí las mismas consideraciones que en el anterior tipo de pareja descrito, pero en relación al exceso de PP entre ambos miembros de la pareja. Como tienen la misma concepción de la vida, en general, no sufrirán conflictos significativos. Pero aquí hay que hacer una salvedad, y es que en este tipo de pareja se suele dar un conflicto típico debido a la misma idiosincrasia del PP, que consiste en la tendencia, digamos, imperialista y controladora del PP. Debido a esto, ambos miembros de la pareja tratarán de invadir el área de poder del otro miembro, dándose así, a menudo un conflicto interminable. Este tipo de pareja viene pocas veces a recibir asesoramiento ya que aunque estén en conflicto y sufran, tienen capacidad para soportar dicho sufrimiento y no “necesitan” pedir ayuda. Pero, en las pocas ocasiones que no toleran ya más sufrimiento sí piden ayuda. En mi experiencia, debido a que éste tipo de pareja no admite una amplia gama de técnicas terapéuticas (es propio del PP tres cosas: 1) no admiten contestar a cuestionarios psicológicos, 2) no soportan asistir a terapia de grupo y 3) no admiten tomar ningún tipo de fármacos y menos los de psiquiatría, es poco lo que se puede hacer por ellos. En mi experiencia lo que da resultado en estos casos es pedirles que se dividan las áreas de poder y se comprometan a respetar las áreas de poder del otro. En éste tipo de pareja es frecuente que se organicen como una empresa, que hagan de la familia una empresa de cuyo rendimiento hacen la meta más importante, siendo variable su interés en la relación sexual. Pues bien, dichas parejas de predominio paterno suelen vivir bien y relacionarse bien, siempre que el PM de ambos esté suficientemente desarrollado y que –igual que en el caso anterior- el desarrollo del PP en cada uno de los progenitores no esté tan alto (eje rojo alto) que haga que el carácter del miembro de la pareja con un PP desmesurado no sea ya viable para la vida y siga un destino semejante al señalado en el caso de las parejas de predominio materno en ambos cónyuges. Si no es así, como tienen la misma forma de ver la vida, probablemente coincidirán en muchas cosas (educación de los hijos; sexualidad; utilización del tiempo libre; trabajo; etc.). Del mismo modo, la felicidad de una pareja así se verá amenazada con el nacimiento de los hijos. Aquel hijo que venga al mundo con un prodominio genético del PM no se sentirá entendido por sus progenitores y el desarrollo de su personalidad estará en peligro. Algunos autores, ante la incompatibilidad de caracteres entre hijos y padres proponen que el hijo de predominio materno viva en una familia diferente que bien puede ser un grupo familiar de la familia extensa. Creo, no obstante, que la sociedad está casi nada preparada y sensibilizada para este tipo de abordaje de una problemática tal. Por otra parte, si una hija/o viene con una dotación genética predispuesta al desarrollo del PP, corre el peligro de recibir la suma del PP de ambos progenitores y desarrollar un PP tan excesivo que la estructura de personalidad que desarrolle no sea viable para la vida (por ejemplo, una atracción por los deportes de alto riesgo en donde puede morir o acabar francamente discapacitado; o una tendencia a la desconfianza y la heteroagresividad que le complique la vida. También será muy desconfiado, lo cual puede ser un impedimento grave en su vida.

Las parejas en las que un progenitor tiene un predominio del PM en uno de ellos y un predominio del PP en el otro, son las que más nos consultan debido a que tarde o temprano estallará el conflicto entre ellos, lo cual es totalmente comprensible ya que tienen diferentes concepciones de la vida en muchas de sus facetas: educación; religión; actitud frente a la sexualidad; utilización del tiempo libre; política de relación con las amistades; etc. Si ninguno de ambos miembros de la pareja tiene el eje correspondiente demasiado desarrollado hasta el punto de no ser ya una personalidad no viable para enfrentarse a la vida, este tipo de pareja puede ser ayudada psicoterapéuticamente y también psicofarmacológicamente. Es decir, si el PM de uno de ellos no está desmesuradamente alto y si el PP del otro miembro de la pareja tampoco, este tipo de estructura de pareja puede ser ayudada. La ayuda puede ser exclusivamente psicológica si los perfiles de personalidad de ambos miembros no son, como se ha dicho, muy altos. Si no fuese así, si ambos ejes, o uno de ambos, están excesivamente aumentados, generalmente hay que añadir al tratamiento psicológico medicación psicofarmacológica. Pero, en definitiva, ayudar a éste tipo de estructura de pareja es lograr que el miembro con exceso de PP “enseñe” al otro para que aprenda lo que le falta: “PP”. A su vez, el miembro que sufre un exceso de PM ha de “enseñar” al otro para que desarrolle lo que le falta: PM. Ayudar a parejas con esta estructura suele llevar unos cinco ó más años. Son años de un duro trabajo para ambos. Cuando se llevan unos dos o tres años de trabajo terapéutico suele ocurrir casi siempre, que el miembro de la pareja que tiene un predominio del PM “se da cuenta” de que la carencia de PP que sufre es una desventaja para la vida y se alegra de que su pareja se lo pueda enseñar. Este hecho marca un antes y un después en la terapia de la pareja. Sin embargo, en 30 años de labor profesional, nunca he visto que dicho fenómeno le ocurra tarde o temprano al miembro que tiene excesivamente desarrollado su PP.

 

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